(La contra intuitiva naturaleza del orden)
Si en un recipiente tenemos un gas cuyas moléculas se encuentran alineadas a un lado sin ocupar la totalidad del volumen, esto es un caos y me sentiría preocupado. Si por el contrario las moléculas de dicho gas se reparten por todo el volumen del recipiente según son las leyes de la naturaleza, sentiría que por fin todo esta en orden y me sentiría aliviado.
La entropía aumenta según aumenta el orden, pero no un orden raciocentrista, sino el del orden universal que todo lo regula.
Me parece importante señalar esto porque concebimos el orden desde el punto de vista del sistema que se pretende alcanzar; este «orden» se construye desde el objetivo planteado en las limitaciones de nuestra razón, y aunque localmente esta convención del orden de gran intuición resulta muy cómoda, porque sería raro armar un rompecabezas y decir que se logró un gran desorden al resolverlo, esta convención del orden establecida nos arroja mucha confusión a la hora de pensar el mundo a una escala mayor y concretamente en el área de las ciencias sociales.
En realidad, este desorden para el que es muy hábil el ser humano, el de armar ingenios, melodías, tratamientos médicos y en definitiva, el conjunto de nuestra civilización, es un desorden al que también aplica la segunda ley de la termodinámica, porque de a poco nuestro accionar se va ordenando en la medida en que la experiencia nos lleva a presentar soluciones cada vez más complejas que responden a múltiples intereses abordando áreas más amplias de la realidad de forma más sutil.
En un mundo en el que todo reacciona, en el que todo interactúa con todo, los sistemas evolucionan hacia un mayor grado de interacción, estos van permeando el medio de forma que aumenta su integración con el mismo y sus interacciones son cada vez más sutiles, de mayor integridad y holismo, ocultando cada vez más la verdadera naturaleza del origen de su comportamiento macroscópico. Ya no se trata solo de una cuestión de volumen de micro estados, sino de la resultante de la superposición de micro estados muy variados que se integran para generar una respuesta permanente a un mundo que nos exige en todos los planos de la realidad y que como máximo exponente produce los organismos vivientes.
Los sistemas evolucionan hacia esta integración, hacia esta disolución de si mismos con el medio en andas de una gran reacción que nos deriva hacia un estado de menor potencial a medida que discurre el tiempo; esta parece la realidad, y la idea del aumento de micro estados es una interesante plantilla con la que mirar el mundo para medirlo y entenderlo, pero el sistema no evoluciona hacia su configuración más probable sino a la más estable, lo cual, es lo más probable, y en esta carrera por la integración parece que los sistemas se desparraman desdibujando sus límites y aumentando los micro estados de los que están compuestos para que los mismos expandan su sinérgica funcionalidad.
La norma es reaccionar, mezclarse, combinarse, este es el orden, el separar las cosas u organizarlas, a ojos del universo se parece más al desorden, pero el universo es más grande que nosotros y nos arrastra a desordenar cada vez menos porque termina siendo una cuestión de supervivencia desde lo global pero también desde lo local, porque la competencia nos lleva a ofrecer bienes y servicios más complejos, a cuidarnos más, a tener una mirada más amplia e integral de la realidad y de nosotros mismos.
Si los agujeros negros son foco de gran entropía tiene todo el sentido para mi desde la idea que puedo tener de lo que es un agujero negro, porque parecen lugares en donde ya todo se ha mezclado con todo, donde las cosas han pasado a ser otra cosa porque de esa solución no hay vuelta atrás, tan mezclado, tan disuelto tan parte de todo que los elementos ya no se reconocen como eran, han perdido su identidad, se han unido con el todo y han pasado a ser otra cosa al igual que todo lo demás pues ahora están más próximos o han pasado a ser lo mismo, a constituir un orden donde todo se encuentra tan perfectamente emplazado y encajado que parece imposible desarmar.
Entonces ¿Qué es el orden? el orden es relativo pero debemos usar el criterio para que el concepto de orden nos ayude a entender el mundo allá donde nuestro intelecto comienza a flaquear, donde nos cuesta más entender la complejidad del mundo en que nos encontramos inmersos, a mi me parece que lo que hacemos los seres humanos es desordenar, pero cada vez somos más prolijos y desordenamos menos, el camino correcto es aquel en el que generamos menos instancias, en el que intervenimos menos pero no por una cuestión de cultura y de voluntad, sino por una cuestión de construcción, porque de nada sirve abstenernos si dicha abstención empodera cada vez más al que decida pecar, se trata más bien de crear un desorden lo suficientemente ordenado como para que no se necesite ni signifique una ventaja generar intervenciones o instancias.
Pareciera que inexorablemente el camino pasa por generar baja entropía hasta en tanto estas soluciones sostengan su validez pudiendo generar un vector que marque diferencias de unos con respecto a otros, hasta que las afecciones que las mismas generen sean descubiertas y neutralizadas por los competidores, entonces pierdan efectividad o no puedan utilizarse nuevamente y, de a poco, el sistema valla escalando hacia niveles más altos de entropía.