El equilibrio interno vs el equilibrio externo

El desarrollo de las especies, ya sea biológico o cultural, en su devenir hacia un estado de mayor equilibrio del sistema, en tanto el mismo aumenta su entropía, nos declara una falsa paradoja que aquí voy a desarmar.

Parecería claro destacar el desequilibrio energético producido por la especie humana, en su relación con el resto de los seres vivos y del entorno en general, a medida que se produjera su propia evolución; sin embargo esta cuestión señala un periodo transitorio que enmarca perfectamente dentro del declive natural del Universo.

Es un error pensar que el proceso en el que nos encontramos inmersos es un camino de desequilibrio energético, porque para el ser vivo, esta evolución que le brinda la cultura, le representa una posición de privilegio para defender su condición de equilibrio energético, y expandirla al medio que habita, incluyendo la biodiversidad colindante. Camino, el de la evolución, que no emprende la humanidad, así como tampoco lo hace la vida en general, sino que pareciera ser un camino obligado para todo lo que habita este Universo en el que nos encontramos inmersos, y que desarrolla su carrera a través de todas las formas vivientes sin importar cual de ellas se adelante, para, en definitiva llegar a un estado final compartido por todos los elementos en sus diferentes roles, y que no es otra cosa que el equilibrio energético.

Lo que sucede es que este mecanismo de equilibrio energético se da tanto adentro como afuera de las estructuras vivas, y parece que durante un periodo, la fuerza del equilibrio interior a las estructuras vivas, es mayor que el acontecido afuera de ellas; sin embargo la misma pendiente que marca el universo nos lleva a equilibrar las fuerzas adentro y afuera de las estructuras vivas, será ahí cuando todo lo adquirido por al humanidad se pondrá al servicio del entorno en general.

Este equilibrio energético es el resultado final para todos por igual, es el motor que lo mueve todo; y las ventajas que cosechamos, tan solo tendrán sentido en la medida en que contribuyan al equilibrio energético de todos y de todo.

La perspectiva que la humanidad ha manejado, por siempre, de si misma, se encuentra dentro de los límites de un periodo de transición. La humanidad es el Universo, y el Universo tiende a un estado de equilibrio energético y todo cuanto se da, lo hace por consistir en la configuración más probable del sistema.