¿Por qué no directamente cultura orgánica?
Las utopías marcan el rumbo hacia el cual nos deberemos encaminar; estas surgen como resultado del estudio de múltiples escenarios, dentro de los cuales se dan posibles realidades en las que algunos, o muchos de los inconvenientes que se dan a diario en nuestra vida, se verían resueltos, mejorando así la calidad de vida de los seres humanos.
Sin embargo, las utopías son nada más y nada menos que esto de lo que estamos hablando, faros, guías que se encuentran más allá del tiempo, y que, si bien nos brindan la posibilidad de conservar el sentido de orientación, no necesariamente nos hablan de cómo habremos de atravesar el camino.
Si la utopía que me motivara fuera la de la cultura orgánica, entonces no querría otra cosa que invitaros a todos a embarcarnos en la cultura proto-orgánica, porque esta sí, sería la fórmula que se encargara, justamente, de trazar el rumbo y de dar explicación al cómo y de qué manera avanzar en aquella dirección.
¿Por qué la utopía de la cultura orgánica?
Según se observa, nuestra cultura es digital, si fuera orgánica, nuestras necesidades se verían resueltas en una secuencia perfectamente continuada, donde toda acción estaría integrada en una solución que iría más allá de las necesidades particulares de cada una de ellas; aprovechando los recursos para atenderlas a todas ellas, con objeto de lograr la eficiencia necesaria que el medio exige en pos de la supervivencia, tal como lo hiciera cualquier organismo viviente.
Si observamos la evolución de nuestra cultura, es fácil ver como la misma evoluciona en esta misma dirección, a medida que avanzamos logramos acortar los caminos hacia ciertos objetivos y muchos de los viajes que trazamos nos conducen hacia objetivos multipropósito con el fin de maximizar la eficiencia de nuestro accionar.
La utopía de una cultura orgánica consiste en un escenario en el que la humanidad hubiera logrado integrar por completo todas sus necesidades en un automatismo que directamente nos brindara solución a toda necesidad que estuviera prevista, de forma que quizá, estas necesidades ni tan siquiera se sintieran como tales.
La cultura proto-orgánica toma esta inercia y este fin, y se construye en base a la integración que es capaz de realizar de la cultura ya explorada, de tal forma que, su objetivo pasa por encontrar la manera de alojarnos en un automatismo que esté lo más cerca posible de labrarse su propia autonomía.